Detección y control

Diagnóstico y Tratamiento de Glaucoma en Zapopan

El glaucoma daña el nervio óptico sin dolor y sin síntomas iniciales. Cuando el paciente nota que le falta campo visual, la pérdida ya es considerable, y no se recupera. Todo el tratamiento se juega en detectarlo antes.

Dra. Ariadna Silva Lepe · Cirujana Oftalmóloga Cédula profesional 1773318 · Especialidad 3279351 Oftari Institute · Zapopan, Jalisco

Diagnóstico y control de glaucoma con tonometría
  • 40 años Edad para iniciar revisiones
  • Sin síntomas En su etapa temprana
  • Irreversible El daño ya causado no se revierte
  • Controlable Con tratamiento y seguimiento

El glaucoma es un daño progresivo del nervio óptico, en la mayoría de los casos asociado a una presión intraocular elevada. Es la principal causa de ceguera irreversible en el mundo, y su rasgo más peligroso es que no duele y no da síntomas hasta que ya se perdió una parte importante del campo visual.

Lo que se pierde por glaucoma no se recupera. Todo el tratamiento existe para detener el avance: por eso el diagnóstico temprano lo es todo.

Posibles síntomas

Quién debería revisarse, aunque vea bien

El glaucoma no avisa. Estos perfiles concentran el riesgo y justifican una revisión periódica con medición de presión y valoración del nervio óptico.

  • Antecedente familiar directo

    Padres o hermanos con glaucoma multiplican el riesgo. Es el factor más importante después de la edad.

  • Más de 40 años

    La incidencia sube con cada década. A partir de esa edad conviene una revisión periódica aunque no haya molestias.

  • Presión intraocular elevada

    Es el único factor de riesgo modificable, y sobre él actúa todo el tratamiento disponible.

  • Miopía alta o córnea delgada

    Ambas se asocian a más riesgo y hacen que la presión medida parezca más baja de lo que realmente es.

  • Uso prolongado de esteroides

    En gotas, inhalados o sistémicos: pueden elevar la presión intraocular de forma silenciosa.

  • Diabetes o hipertensión

    Comprometen la microcirculación del nervio óptico y suman riesgo al cuadro.

Estos síntomas son orientativos: no aparecen en todos los casos ni todos a la vez, y su presencia no confirma un diagnóstico. Solo una valoración oftalmológica presencial permite establecerlo.

Opciones

Opciones de tratamiento

Todo el tratamiento persigue lo mismo: bajar la presión intraocular hasta un nivel en el que el nervio deje de perder fibras. Se escalona según la respuesta de cada paciente.

  • Láser

    Trabeculoplastia e iridotomía

    Procedimiento en consultorio

    La trabeculoplastia mejora el drenaje en el glaucoma de ángulo abierto. La iridotomía abre una vía alterna y es preventiva en ángulos estrechos, donde existe riesgo de un cierre agudo.

    • Ambulatorio, de minutos
    • Sin incisiones
    • Puede sumarse a las gotas
  • Quirúrgico

    Cirugía filtrante y dispositivos

    Cuando la presión no cede

    Crea una vía de drenaje nueva (con cirugía filtrante, implante valvular o técnicas mínimamente invasivas). Se indica cuando el tratamiento médico y el láser no alcanzan la presión objetivo o la enfermedad sigue progresando.

    • Indicación individualizada
    • Puede combinarse con cirugía de catarata
    • Seguimiento estrecho posterior

Quién debería revisarse

Se recomienda una valoración de glaucoma, aunque no haya ningún síntoma, si:

  • Tienes más de 40 años (y de forma anual a partir de los 60).
  • Hay antecedentes familiares de glaucoma: es el factor de riesgo más importante.
  • Vives con diabetes o hipertensión arterial.
  • Tienes miopía alta o hipermetropía alta.
  • Usas o has usado corticoides de forma prolongada.
  • Has tenido un traumatismo ocular.

Un aviso importante: el glaucoma agudo de ángulo cerrado sí da síntomas (dolor ocular intenso, ojo rojo, visión de halos, náusea y visión borrosa súbita) y es una urgencia oftalmológica. Ante ese cuadro hay que buscar atención de inmediato.

Cómo se diagnostica

El diagnóstico no se hace con una sola medición. La valoración completa incluye:

  • Tonometría: medición de la presión intraocular.
  • Paquimetría: el grosor corneal, que corrige la lectura de la presión.
  • Gonioscopía: evaluación del ángulo de drenaje, que distingue el glaucoma de ángulo abierto del cerrado.
  • Fondo de ojo: examen del disco óptico y de la excavación papilar.
  • Campimetría (campos visuales): mide la pérdida funcional.
  • OCT de nervio óptico y capa de fibras nerviosas: detecta daño estructural antes de que aparezca en el campo visual.

Existe además el glaucoma de presión normal, en el que el nervio se daña con presiones dentro del rango habitual. Detectarlo requiere justamente esta evaluación completa, no solo tomar la presión.

Tratamiento y seguimiento

El objetivo del tratamiento es bajar la presión intraocular hasta un nivel que detenga la progresión, y sostenerlo en el tiempo. Las opciones, escalonadas:

  • Medicamentos en gotas: la primera línea en la mayoría de los casos. Su eficacia depende por completo del apego diario.
  • Láser (trabeculoplastia o iridotomía, según el tipo de glaucoma).
  • Cirugía filtrante o dispositivos de drenaje, cuando lo anterior no basta.

El glaucoma es una enfermedad crónica: el seguimiento es de por vida, con controles periódicos de presión, campimetría y OCT para comparar contra los estudios previos. Ese registro comparativo es lo que permite ver si la enfermedad está realmente detenida.

Glaucoma agudo: urgencia real

El cierre angular agudo es la excepción a la regla del glaucoma silencioso, y sí requiere atención inmediata. Acude a urgencias si aparece:

  • Dolor ocular intenso, de instalación súbita.
  • Visión borrosa con halos de colores alrededor de las luces.
  • Ojo rojo y duro al tacto.
  • Náusea o vómito acompañando al dolor ocular.
  • Pupila media, fija y que no responde a la luz.

Ante cualquiera de estos signos, acude a urgencias oftalmológicas o escribe por WhatsApp para una valoración prioritaria.

Dudas frecuentes

Preguntas sobre Glaucoma

Las respuestas que más se repiten en consulta. Si la tuya no está, escríbela por WhatsApp y la Dra. Silva la responde.

¿El glaucoma se cura?

No se cura, pero se controla. El tratamiento detiene o frena el avance del daño al nervio óptico. La visión que ya se perdió no se recupera, y por eso el objetivo siempre es proteger la que se conserva.

¿Se puede tener glaucoma con la presión ocular normal?

Sí. Es el glaucoma de presión normal, en el que el nervio óptico se daña pese a presiones dentro del rango habitual. Se detecta con evaluación del disco óptico, campimetría y OCT: no basta con medir la presión.

¿Con qué frecuencia debo revisarme?

Sin factores de riesgo, una revisión oftalmológica completa a partir de los 40 años y anual después de los 60. Con antecedente familiar, diabetes o diagnóstico ya establecido, la frecuencia la define el especialista, habitualmente cada tres a seis meses.

Tengo la presión normal, ¿puedo tener glaucoma igual?

Sí. Existe el glaucoma de presión normal, en el que el nervio se daña con cifras dentro del rango habitual. Por eso el diagnóstico nunca se basa solo en la tonometría: se necesita ver el nervio óptico, medir la capa de fibras con OCT y estudiar el campo visual.

¿Puedo dejar las gotas si ya veo bien?

No. Las gotas no mejoran la visión, la protegen. Suspenderlas hace que la presión suba de nuevo y el nervio siga perdiendo fibras, sin que se note nada hasta que el daño es visible en el campo visual. Cualquier cambio de esquema debe indicarse en consulta.

¿Cada cuánto debo revisarme?

Depende del riesgo. Sin factores de riesgo, una revisión oftalmológica completa a partir de los cuarenta y luego cada uno o dos años. Con antecedente familiar, miopía alta o presión limítrofe, el intervalo se acorta. Con diagnóstico establecido, el seguimiento suele ser cada tres a seis meses.

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